El Perdón

kintsugi

En Japón cuando una vasija se rompe, la vuelven a pegar con oro. Con el Kintsugi enaltecen la zona dañada y conservan el objeto porque tiene historia. Al haberla reparado se hace aún más valioso conservar la pieza: es más única, es más fuerte. A veces a uno le pasa lo mismo y cuando se rompe el mejor pegante es el perdón.

Y déle con la misma rola.

Hombres y mujeres procesan de forma diferente las penas, estudios demuestran que cuando ellos sufren il male di cuore lo que necesitan para superarlo es acción: no necesariamente hablar, llorar por días o dedicarse a tragar helado cual niña cliché de comedia romántica. Necesitan ejecutar, subir, bajar, salir, follar, y hasta conseguirse a alguien nuevo que les dé un cambio en la vibra para verse bajo los ojos de esa nueva persona.

Eso no quiere decir que las mujeres no hagamos algo similar, sólo quiero ilustrar que las formas de procesar son diferentes. Las mujeres generalmente se expresan, analizan, se quedan en el sentimiento; los hombres hacen, ejecutan, y a veces ignoran lo que sienten. Que uno también se clave de cabeza en el trabajo o se descualquiere será tema de otro post más divertido, pero el punto principal es que reaccionamos diferente y eso no quiere decir que el otro no sienta, que no tenga su corazoncito. Para mi ha sido muy difícil entender que si yo siento dolor, el otro también, que si me han hecho daño, yo también lo he hecho.

Por ejemplo, para mi Bogotá pasó a ser la Bogotá de los dos: mis lugares pasaron a ser nuestros lugares, las zonas donde compartimos y siempre estuvimos juntos estaban minadas y sentía que debía irme porque no tenía espacio. Los Ángeles es una ciudad terrible pero sólo porque tiene muchos recuerdos asociados. Me encerré a trabajar y estudiar 24/7, no fui capaz de salir en la ciudad, siempre fue a otro lugar afuera. Cualquier otro espacio era más atractivo, un escape, incluso con planes de trasteo a otra ciudad estaba buscando tener un fresh start mientras decido qué hacer con tantas metas locas. Pero es diferente tener los pies en la tierra y tomar decisiones, a querer salir corriendo para no asumir las penas. De tanto correr uno se las encuentra de frente y se estrella, y cuando se va de bruces le duele y se quiere desquitar.

Uno no se reconoce como persona mirándose en el espejo, se reconoce cuando se ve en el otro y entiende cómo reacciona frente a diferentes situaciones, ahí sabe qué clase de persona es. En momentos difíciles y dolorosos cada cual estalla a su manera, muchos se ponen de mal humor y se desquitan con el que tienen al frente, otros gritan, otros patean cosas, otros lloran, otros se lo guardan, otros asumen el papel de saco de boxeo y después tienen una Guerra Mundial interna cuando llegan a punto límite. Otros decimos cosas hirientes.

La estrategia que más me funciona es parar, respirar, calmarme, hablarlo y después escribirlo (o escribirlo y luego hablarlo, el pinche blog tiene que tener algún contenido ¿no?). Es terrible volver a viejos hábitos y hacer las cosas mal, especialmente cuando uno ha tratado con tanto empeño hacer las cosas bien. Es como tomarse todo un dia haciendo un postre y al final caerse de jeta y dejarlo estampado en el suelo. Es horrible herir a otras personas cuando uno está herido y confundido, especialmente cuando es una persona que uno quiere. No hay excusas ni remiendos, cuando uno lo hace bota la vasija al piso. Se rompe uno mismo.

Las crisis se presentan cuando uno ha sido muy terco y no ha querido ver lo que está haciendo mal, se estanca en su percepción, limita la conexión neuronal. Siempre tenemos la responsabilidad de lo que pasa, no de lo que los demás hacen, pero si de cómo asumirlo, cómo reaccionar, qué hacer. Uno es responsable de lo que le pasa, y eso es algo muy duro de afrontar. Por eso es tan importante tener buenos amigos, personas que lo quieran, que lo reflejen, que cuando uno la ha cagado le recuerden que es una buena persona y que no todo lo ha hecho mal.

Lo lindo de estar en pareja es que uno puede darle la oportunidad al otro de ser una mejor persona: no se trata de manipular ni de cambiarlo, sino que cuando esa persona está entre dos opciones uno lo ayude a ver la mejor. Crear un espacio donde el otro pueda ser la mejor versión de si mismo es el objetivo que le veo yo a estar con alguien, que uno vea quién es el otro y le dé la oportunidad de ser todo lo que puede ser, de que pinte la vasija lo mejor posible. Animarlo a probar lo que quiere, a que luche por sus sueños, que sepa que no importa si se equivoca porque uno va a estar ahí e igual lo va a querer, que la puede cagar y uno lo ayuda a remendar si necesita. Excepto si se equivoca con uno. Ahí está la cláusula de letras chiquititas.

En una relación son dos personas las que participan, bien o mal la culpa no fue de uno o el otro, no se hizo mal con intención, fue la relación, la dinámica. Cada uno hizo lo que pudo, con la información que tenía, con las herramientas a su disposición. Si utilizó pegastick en lugar de oro para pegar la vasija, pues fue porque no tenía más, no porque no le dio la gana o porque pensaba volverla a romper hasta dejarla hecha polvo. Si uno no entiende eso es muy difícil perdonar. E incluso entendiéndo, a veces se hace dificil porque uno necesita perdonarse primero para poder perdonar a los demás.

Estar enamorado es sólo ver lo lindo, lo físico, lo pasional, ver a la persona perfecta; amar a alguien es conocer sus defectos, las cosas en las que no son compatibles, y quererlo tal cual es. No importa si tiene panza, si lo saca de la cama cuando duerme, o si cuando está cansado se le va un ojo de paseo. No importa si es su amigo el que siempre llega tarde, el que cree en brujas o que habla más de la cuenta. Y así como uno es capaz de amar a los demás, pues tiene que ser capaz de amarse uno, reconociendo todo lo bueno y lo malo, viendo qué puede mejorar y perdonándose por todas las cagadas que ha hecho.

Realmente no es tan grave aceptar que algo duele o que aún existen resentimientos. Querer tener todo bajo control resulta peor porque uno no se reconoce y después termina haciendo cosas que no debe, bota el postre al piso y le toca preparar uno nuevo. Sí, la he cagado, de diferentes formas, con diferentes personas, pero al final he hecho muchas cosas bien, más de las que he hecho mal.

He pedido perdón sin que me lo pidan, pero de pura egoísta porque necesito sentirme bien. A uno le pesan en el corazón las cosas malas que hizo y las que le hicieron, y hasta que no le da tiempo al cerebro, el corazón y el cuerpo para procesar, pues le queda muy difícil perdonar.

Lo único cierto es que si uno le rompió la vasija al otro, lo mínimo es pedirle perdón sin echarle la culpa, no volver a tocársela, y empezar a derretir el oro para pegar su propia vasija. Toca asegurarse que esta vez si es oro y no colbón madera.

 

Soundtrack del post: Stole the show_ Kygo ft. Parson James

 

 

 

 

 

 

 

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